Lisy, en Nov 9 2005, 09:58 PM, dijo:
Citar
1 Pedro 2:1: Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones.
Querida hermana:
Es interesante la aplicación que das al versículo, en realidad pareciera que de una u otra forma todos hemos usado "máscaras" en algún momento de nuestras vidas, a veces somos amables, sólo por no lastimar, a veces toleramos a alguien, porque los demás lo quieren... en fin, en la vida hay muchisísmas oportunidades de dar una cara, para unas cosas y dar otra, para otras cosas.
Creo, y espero no equivocarme, el versículo y el pasaje en su totalidad, abarca mucho más que cómo somos entre nosotros y como a veces tenemos diferentes posturas, dependiendo donde o con quien estemos, sino que este pasaje nos esta invitando a desechar toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, (denuncias vs. hermanos).
Nos dice que demos desear como niños recien nacidos, la leche espiritual no adulterada, es decir la sana doctrina para que crezcamos para salvación, para que maduremos espiritualmente (1a. Pedro 2:2-3)
¡Entonces tenemos que madurar espiritualmente!
Y... ¿Cómo lo vamos a hacer?
Acercándonos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, para que nosotros también, como piedras vivas, seamos edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
1a Pedro 2:4-5 (Parafraseado)
Entonces si queremos deshacernos de el pecado que nos asedia, llamémosle malicia, engaños, hipocresías, envidias, detracciones, y aún las falsas doctrinas, tenemos que acercanos al Maestro y el nos perfeccionará.
Desde mi muy particular punto de vista, sería sumamente complicado andar buscandole el lado falso a las personas, lo he intentado y me he puesto medio paranóica o muy paranóica, he tenido que luchar contra este problema y he lastimado a muchos por no tener la capacidad de confiar en las personas. En lo personal no me ha funcionado el dudar de las intensiones de los demás, la más de las veces, uno termina equivocandose, he comprendido que sólo Dios sabe en realidad quién es quien, muchas veces... ni nosotros mismos sabemos quiénes somos, y de hecho nos olvidamos que si somos algo o alguien es por Cristo que lo somos. Es por ello que yo no oro porque Dios me permita discernir quienes son "malos" y quienes son "buenos" sino que sea El quien me proteja de los que no me convienen y me acerque a quienes me convienen, y que a mi me dé sabiduría para entenderlo.
Se me ha dicho que actúo con "misericordia" o de que perdono facilmente, pero no es así, mientras por un lado mi carne me impele a odiar, resentir y regañar, por el otro lado el espiritu me llama a ser compasivo, de un mismo sentir, a amar fraternalmente, a ser misericordiosa y amigable, a no devolver mal por mal, ni a devolver maldición con otra maldición, sino por el contrario, tengo que bendecir a quienes me hagan mal. Y no siempre lo he logrado.
Muchisimas veces, como humanos tomamos el camino fácil: El humano; tenemos una natural predisposición a caer en un carácter más carnal que espiritual, y tenemos que luchar contra esta naturaleza que debía haber muerto en nosotros, ¿y como se logra?
¡Tenemos que madurar espiritualmente!
Acercándonos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, para que nosotros también, como piedras vivas, seamos edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
1a Pedro 2:4-5 (Parafraseado)
Y ahí esta el momento en que cómo cristianos tenemos que decidir qué hacer, u oimos a la carne (la cual esta muerta y debe estar crucificada) o le hacemos caso al Espiritu.
Este es el "dilema" de nuestro diario existir: Ser o no ser - espirituales.
Quiera Dios que cada día aprendamos a ejercer nuestra naturaleza espiritual con mayor facilidad, para que los demás vean en nosotros a Jesús y quieran venir a El.
Bendiciones!
1a Pedro 3:8-9
Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.
Este tema ha sido editado por Lulis: 10 noviembre 2005 - 11:14
"...con todo tu corazón, toda tu alma, toda tu mente, todas tus fuerzas a veces parece demasiado,pero es la medida MINIMA requerida".